¿Cómo combinar un alto rendimiento técnico y la reducción del impacto ambiental? Esta pregunta dio forma al estudio publicado el 20 de mayo de 2025 en el Journal of Cleaner Production, una de las revistas científicas internacionales más autorizadas en sostenibilidad.

El estudio, titulado
“Impacto ambiental de tres termoplásticos de ingeniería diferentes: ¿Cuánto cambia al usar poliamida reciclada?”,
es el resultado de la colaboración entre el equipo de I+D de LATI Industria Termoplastici S.p.A. y la Universidad de Insubria en Varese. Su objetivo fue evaluar el impacto ambiental de tres compuestos ignífugos basados en poliamida 6.6, analizando particularmente los beneficios derivados del uso de poliamida reciclada en comparación con la poliamida virgen de origen fósil.

El resultado es una investigación sólida y concreta que ofrece datos cuantitativos, escenarios comparativos e indicaciones operativas útiles tanto para la industria como para el mundo de la investigación.
Este estudio no se detiene en la teoría, sino que representa un paso tangible en el camino hacia el desarrollo de materiales técnicos más sostenibles, sin comprometer el rendimiento.

Per raccontare il dietro le quinte di questo progetto – il lavoro svolto, i risultati ottenuti e il significato di questo traguardo per LATI – abbiamo intervistato i protagonisti della pubblicazione: Davide Lotti e Sonia Giolo del team Ricerca e Sviluppo LATI, e Alberto Pietro Damiano Baltrocchi, dottorando presso l’Università dell’Insubria.

Empecemos por el principio: ¿cómo surgió esta colaboración entre LATI y la Universidad de Insubria?

Davide: La colaboración surgió de una necesidad concreta: evaluar el impacto ambiental de nuestros productos clave a través de estudios de ACV. La dirección confió en mí para encontrar una solución eficaz, y la colaboración con la Universidad de Insubria nació gracias a la afortunada combinación de agilidad para responder a una convocatoria del PNRR tanto por parte de la universidad como de nuestra dirección dentro del plazo establecido. Con los recursos disponibles, iniciamos una investigación muy profunda, de la cual el artículo publicado contiene solo una parte. Fue el comienzo de un viaje de tres años de crecimiento, formación y colaboración que aportó un valor concreto tanto a la empresa como al mundo académico.

¿Cuál fue el objetivo del estudio y por qué eligieron estos tres materiales para el análisis?

Davide: El objetivo era construir un excelente servicio a largo plazo para el cliente y apoyar la Investigación y el Desarrollo en el diseño de nuevos productos más sostenibles. Por esta razón, el proyecto de doctorado abordó familias de productos clave para el mercado, pero también apoyó el crecimiento de un recurso junior, lo que llevó a la multiplicación de resultados disponibles incluso fuera del proyecto. El artículo contiene los resultados de las tres familias de productos ignífugos más relevantes para LATI, incluidas las variantes con contenido reciclado, y pretende ser una guía verificada durante una larga revisión externa tanto para clientes como para las partes interesadas sobre las que recaen los impactos ambientales más relevantes.

¿Cuáles son los principales resultados que surgieron de la investigación? ¿Hay algún dato que le haya llamado especialmente la atención?

Alberto: Los resultados muestran claramente que la mayor parte de los impactos ambientales del ciclo de producción del compuesto derivan de la fase de extracción y procesamiento de las materias primas. El proceso de producción de LATI en general representa solo el 5% del total. Lo más sorprendente es que, gracias a la selección y el uso de poliamida 6.6 reciclada, los impactos ambientales totales pueden reducirse hasta en un 39% si se reemplaza el 70% del polímero virgen.

En términos más prácticos: ¿qué significan estos resultados para LATI? ¿Existen implicaciones concretas para los productos o la estrategia de la empresa?

Sonia: El estudio demuestra que es posible combinar un alto rendimiento técnico y la sostenibilidad ambiental incluso en compuestos ignífugos, gracias al uso de poliamida reciclada. Esto abre nuevas perspectivas concretas para ofrecer a nuestros clientes formulaciones más sostenibles sin comprometer la calidad de LATI.
A nivel estratégico, creo que es esencial seguir promoviendo estudios y colaboraciones como esta, porque generan un valor tangible: fortalecen las habilidades internas, ofrecen respuestas sólidas y medibles a las partes interesadas y contribuyen a hacer de la sostenibilidad un pilar cada vez más integrado en nuestro ADN industrial.

¿Qué compromiso requirió llevar a cabo esta investigación?

Sonia: Fue un trabajo exigente, pero también muy estimulante. Para construir los inventarios y los modelos de ACV de los diversos productos, tuvimos que recopilar una gran cantidad de datos: extracciones de SAP, solicitudes a diferentes departamentos de la empresa, investigación en la literatura científica. No fue fácil reunir toda la información, pero gracias a la colaboración interna y la sinergia con la Universidad de Insubria, logramos estructurar todo de manera efectiva, incluso a través de hojas de Excel dedicadas para la transferencia de datos. Al final, ver el modelo tomar forma —tanto a través del trabajo de Alberto como a través del software SIMAPRO del que adquirimos la licencia y dominamos— y contribuir a una publicación científica fue una gran satisfacción. Este proyecto demostró lo importante que es el trabajo en equipo y cuánto valor puede surgir de una colaboración bien orquestada entre la industria y la investigación.

¿Cómo encaja la publicación en el camino hacia la sostenibilidad que ha emprendido LATI?

Sonia: Creo que esta publicación está perfectamente en línea con el camino hacia la sostenibilidad que LATI ha emprendido desde hace algún tiempo. No se trata solo de comunicar nuestro compromiso, sino de demostrarlo con datos científicos y transparencia. Tener un estudio revisado por pares en una revista autorizada como el Journal of Cleaner Production nos permite validar nuestras elecciones técnicas y ambientales y contribuir al debate sobre el papel de los materiales técnicos en la transición ecológica dentro de la comunidad científica internacional. Muchas empresas ya nos han contactado para profundizar en algunos aspectos de su interés.

En su opinión, ¿qué distingue esta investigación de otras publicaciones similares? ¿Qué aporta al debate científico y técnico?

Alberto: Los estudios publicados hasta ahora solo habían evaluado los impactos de los compuestos termoplásticos basados en poliamida virgen. Sin embargo, hasta ahora, no existían artículos científicos que hubieran evaluado de manera sistemática y rigurosa los beneficios ambientales derivados del uso de polímero reciclado. Nuestro estudio representa el primer intento de cuantificar los impactos ambientales obtenibles al reemplazar la poliamida 6.6 virgen con poliamida 6.6 de reciclaje mecánico. Este trabajo puede considerarse un ejemplo de ecodiseño útil para aumentar la conciencia sobre la importancia de incentivar el uso de materiales reciclables.

¿Qué se lleva de este trabajo?

Alberto: Este viaje me ha permitido crecer profesionalmente y apreciar el valor de la investigación aplicada. Ha fortalecido mi conciencia y la importancia de estudiar e invertir en nuevos materiales sostenibles a través de colaboraciones sinérgicas entre la academia y la industria. Estoy muy agradecido por la oportunidad que LATI ha podido ofrecerme, creyendo firmemente que he contribuido a transformar ideas en innovación concreta e impactante. Todo esto fue posible también gracias a los recursos puestos a disposición por el PNRR.

Davide: La innovación entre los sectores público y privado no está exenta de desafíos, pero saber aprovechar las oportunidades puede conducir no solo a la obtención de resultados técnicos, sino también al crecimiento del equipo de trabajo y de todas las partes interesadas. Desde 2016, he participado en proyectos de investigación financiados por la Unión Europea, pero en este caso, me adentré por primera vez en el diseño y la gestión de un proyecto de doctorado cofinanciado público-privado.

Sonia: De este trabajo, me llevo habilidades concretas en el análisis de ACV y la conciencia de que la colaboración entre la industria y la academia puede generar resultados útiles y aplicables.